Llega el verano y con él, el tiempo del sol y la playa, de tumbarse en doradas playas o bañarse en aguas cristalinas. Pero, ¿dónde podemos encontrar esas playas paradisiacas con las que todos soñamos sin tener que viajar un buen número de horas en avión?

La respuesta la tenemos no muy lejos de casa; la cuenca del Mediterráneo cuenta con un buen número de fantásticas playas que harán las delicias de aquellos que disfruten del sol y el mar. Cierto es que algunas de esas playas están bañadas por mares como el Adriático o el Tirreno, pero en conjunto, todos forman parte de ese espacio cálido y rico en arte, cultura y gastronomía que es el Mediterráneo.

Agiba (Marsa Matruh, Egipto)

Esta playa, cuyo nombre significa milagro en árabe, es la prueba de que en el país de los faraones no hay solamente pirámides y templos. Los cuarenta metros de la playa de Agiba son solamente una muestra (maravillosa) de que más allá del desierto egipcio está el mar.

Marsa Matruh se encuentra a unos 250 kilómetros de Alejandría, y tan solo veinte kilómetros hacia el oeste se encuentra la que es, sin duda, una de las playas más impresionantes de Egipto y del Mediterráneo. Se trata de una pequeña cala rodeada de colinas y alejada de esos grandes resorts tan de moda. Su arena es blanca y sus aguas de un intenso color azul y todo el sonido que se escucha allí es el de las olas al romper en los acantilados. Porque llegar a Agiba es dejar atrás el ruido y el caos no solo de las ciudades, sino también de los cientos de turistas con los que uno parece cruzarse cada día en cualquier rincón del país.

Agiba es una playa ventosa, lo que ha propiciado que desde ella se puedan contemplar las piruetas de los amantes del surf, para los cuales este rincón egipcio se ha convertido en un destino ideal.

Ses Illetes (Formentera, España)

Esta playa de las Islas Baleares se hizo famosa a principios de siglo cuando un director de cine español, Julio Medem, hizo pasear por esta playa a la protagonista de su película Lucia y el sexo.

Imagen de la playa de Ses Illetes.

Ses Illetes, cuyo nombre hace referencia a los islotes que la rodean, se ubica al norte de Formentera y es famosa por su arena blanca y sus aguas transparentes gracias a las praderas de Posidonia oceánica que cubren los fondos de esta playa. Esta selva submarina ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Laguna Azul (Isla de Comino, Malta)

Si uno quiere disfrutar de una las mejores playas para nadar en Malta, no tendrá más remedio que llegar a ella en barco. Sus aguas son cristalinas y bajo ellas se muestra la vida marina a todo aquel que se ponga unas gafas de buceo: caballitos de mar, peces de todos los colores, morenas… Es una playa muy popular y en verano la gente acude a la Laguna Azul para disfrutar del sol y el mar. Si uno no quiere llegar y no encontrar un hueco para dejar la toalla, tendrá que madrugar.

Una vez en Comino, una pequeña isla maltesa, hay que buscar otra isla aún más diminuta llamada Cominotto. Es entre ambas islas donde el visitante encontrará esa laguna rodeada de formaciones rocosas que presume de tener una de las aguas más azules de Europa. En verano, las temperaturas suben hasta cotas muy altas por lo que no hay que olvidar llevar hasta Comino un buen protector solar y una sombrilla que proteja del sol.

Zlatni Rat (Isla de Brac, Croacia)

Esta playa croata ofrece, a quien se acerque hasta ella, 600 metros de arena bañados por el intenso azul del mar Adriático. Su silueta ilustra casi todos los folletos y guías de viaje que informan sobre Croacia porque esa lengua de arena que se adentra en el mar dejando a sus lados aguas de un encendido color turquesa es una imagen difícil de olvidar.

Imagen de una playa de Croacia

En esta playa doran sus cuerpos al sol croatas, extranjeros y un buen número de nudistas, por lo que los más conservadores puede que se conformen con verla desde las alturas. Para ello hay que subir hasta la cima del monte Vidova Gora (778 metros de altitud, aproximadamente dos horas de ascenso a pie, aunque se puede ir también en coche), que es la mayor elevación de las islas del mar Adriático.

Si uno visita la playa durante el verano, compartirá espacio con los 3500 habitantes de Bol, a los que les gusta acudir a la playa a merendar a la sombra de los abedules. Y para quienes gusten de practicar surf, esta playa será un buen destino: el bura en invierno y el maestral en verano empujarán la vela de su tabla.

Playa Roja (Santorini, Grecia)

Las islas Cícladas son famosas por el color blanco de sus casas y el azul de las cúpulas de las pequeñas iglesias que salpican el archipiélago. Pero no todo es blanco y azul en Santorini; en esta isla de origen volcánico, hay una playa cerca del yacimiento arqueológico de Akrotiri que recuerda, con su color rojo, a un paisaje que bien podría ser de Marte.

Imagen de la Playa Roja en Santorini, Grecia.

El contraste de ese rojo encendido con el azul intenso de las aguas que bañan la playa son un reclamo para muchos fotógrafos, pero también para turistas y curiosos que acuden en temporada alta a disfrutar de este lugar. Durante la época estival, la arena de Playa Roja se llena de tumbonas y sombrillas que hacen de esta aislada playa un lugar perfecto para descansar.

Sidi Mehrez (Djerba, Túnez)

Esta playa con forma de media luna se pinta de rosa con el plumaje de los flamencos que habitan al inicio de Sidi Mehrez, un destino que despertó al turismo allá por la década de los 60 convirtiendo a esta parte del norte de África en una lugar deseado y sofisticado.

Imagen de una playa de Túnez.

Dicen de ella que posee la arena más bonita de Túnez, más dorada y bella incluso que la del desierto. Esta playa en realidad no es una, sino varias separadas por hoteles y formaciones rocosas, y hasta su arena llega un mar tranquilo y un sol que luce muchas horas al año. Sin embargo, una suave brisa hace que el calor del verano tunecino sea más soportable a la vez que mece las palmeras que jalonan Sidi Mehrez.

Una vez que hayas decidido en qué playa quieres disfrutar del verano, ten en cuenta cuál es la moneda en curso en ese país. Podrás cambiarla por la tuya, antes de emprender tu viaje, con Global Exchange.

© Imágenes: Alex and mac, Szabolcs Emich, Ismall Mia y Jonybraker.

Cristina Monsalvo López


Desde muy joven descubrí que mi pasión era viajar organizando mis propios viajes (y los de aquellos que me pedían ayuda). Como además me encanta hablar de ello, hace un tiempo empecé a contar mis historias en el blog "Kris por el mundo", donde también comparto mis fotografías. Mi continente preferido y al que siempre quiero regresar es Asia.