Con más de 4 millones de habitantes, Sídney es la capital de Nueva Gales del Sur, la ciudad más grande, más poblada y más antigua de Australia, además de ser la más visitada por los viajeros.

Construida alrededor de una de las bahías más bonitas del mundo, esta urbe vibrante combina un ambiente cosmopolita con playas espectaculares, donde los amantes del surf disfrutan de sus olas. Si a eso añadimos que es una de las diez ciudades del planeta con mejor calidad de vida, según la consultora estadounidense Mercer, atractivos no le faltan para destacar por encima de otras ciudades australianas. Pero lo que más me llamó la atención cuando estuve allí es que se encuentra entre uno de los destinos más multiculturales del mundo.

Construida en su totalidad con la llegada de inmigrantes procedentes de todo el mundo, Sídney destaca por tener una población de múltiples nacionalidades. Tanto es así, que en una misma calle se puede degustar un buen helado italiano y tomar un auténtico capuchino, y unos metros más allá se puede encontrar un restaurante indio al lado de uno japonés, donde deleitarse con una bandeja de sushi fresco. Todo es posible en esta ciudad cosmopolita.

Sídney fue establecida por los primeros colonos en el año 1788, tomando su nombre de Lord Sídney, que por aquellos años era el ministro de interior británico. Los habitantes de Sídney son llamados sydneysiders. Sobre un 70% han nacido en Australia, pero la mayoría de los sydneysiders tiene antepasados mayoritariamente británicos e irlandeses, aunque también italianos, griegos y de países asiáticos. Más recientemente, cientos de miles de asiáticos se han establecido en la ciudad, la mayoría de ellos buscando un trabajo, un mejor nivel de vida que en sus países.

Por otro lado, la ciudad tiene miles de habitantes de origen australiano (aborígenes), aunque lamentablemente, y como muchos informes sociológicos indican, no viven demasiado integrados en la sociedad, ya que ellos prefieren llevar una forma de vida alternativa, la que tenían antes de llegar los colonos. Por este motivo, no encajan demasiado en una ciudad moderna y es común ver a algún aborigen australiano viviendo en las calles de Sídney, una situación que el gobierno está tratando de resolver.

Por otra parte, el buen clima, su multiculturalidad y su gran calidad de vida han convertido a Sídney en una de las ciudades más codiciadas para vivir y en un imán para el turismo. Una manera de captar esta multiculturalidad es adentrarse como uno más por las calles la ciudad. El centro neurálgico está formado por largas avenidas y rascacielos con oficinas y centros comerciales. Para quien vaya por primera vez a la ciudad, la Torre Centrepoint es el lugar ideal para observarla a vista de pájaro. Desde lo alto de esta torre se puede disfrutar de 360 grados de vistas y contemplar, a lo lejos, el ritmo frenético del tráfico y los peatones que tejen el día a día de esta gran urbe.

Para quien le encante hacer actividades, Sídney es un paraíso: ir al teatro, a la ópera, a conciertos y a espectáculos en los pubs son solo algunas de las múltiples propuestas que oferta la ciudad australiana. Kings Cross ofrece entretenimiento nocturno en bares y discotecas; para ver algún concierto, lo mejor es ir al Sydney Entertainment Centre. Si en cambio te apetece un plan más relajado, como ir al cine o disfrutar de una buena comida, George Street es el lugar ideal.

Después de visitar la Torre Centrepoint, una buena propuesta es pasear por la Circular Quay, un paseo al lado del mar, muy próximo al centro. Esta zona con vistas a la Opera House y al Harbour Bridge es lugar habitual para quedar con los amigos en el tiempo libre, donde también encontramos muchos turistas. Aquí se reúne la «gente guapa», vistiendo con sus mejores galas, para tomar un refresco en una de las terrazas con vistas al mar. Desde allí se puede tomar un ferri hacia el otro lado de la bahía, incluyendo Manly, un barrio muy famoso por su playa y su estilo de vida. Estos barcos pertenecen al transporte público de la ciudad, con lo cual son baratos y, además, es una muy buena forma de ver Sídney desde el mar.

Muy próximo a la Circular Quay y justo antes del Harbour Bridge, está el barrio llamado The Rocks, la zona más antigua de la ciudad, de calles empinadas repletas de pubs. Actualmente, este es uno de los barrios de moda para salir y comer, por eso podemos encontrar allí numerosas galerías de arte, locales con música en directo y restaurantes modernos. En cualquiera de estos lugares vas a poder palpar la naturalidad con la que los australianos viven la diversidad de nacionalidades que existen en el país. Lo más habitual es que los grupos de amigos que puedas encontrar cuando salgas a dar una vuelta estén formados por personas de diferentes países. Te sorprenderá, seguramente, que todos ellos hablen en un inglés con acento australiano, la razón es sencilla: la mayoría de ellos han nacido en Australia.

Desde su inauguración en 1973, la Ópera de Sídney es el icono de la ciudad y uno de los lugares más fotografiados del planeta. Una buena idea es compaginar una visita a su interior con un espectáculo de teatro, ballet o una obra de la mismísima Orquesta sinfónica de Sídney. Todo un lujo que se puede disfrutar a un precio módico para el visitante.

El Sydney Harbour Bridge, construido en 1932, fue el primer puente del puerto de Sídney y el puente de un solo arco más grande del mundo. De hecho, actualmente conserva la belleza de las grandes construcciones hechas de hierro de principios del siglo XX y para los visitantes que no tengan problemas de vértigo, podrán disfrutar de ella de una manera más cercana y auténtica, escalando por sus entrañas en un tour guiado. Si simplemente paseamos por él, veremos cómo multitud de australianos de todas las edades y nacionalidades dedican su tiempo libre a hacer deporte corriendo a lo largo del puente para ponerse en forma.

Otra alternativa para ver la multiculturalidad en Sídney es ir a Chinatown, un centro cultural de la comunidad china en la ciudad que se instaló en la zona del sur de la ciudad en el siglo XVIII. Actualmente no es un centro residencial, sino un centro cultural y comercial, del que destaca un mercado que se encuentra lleno de gente el fin de semana.

Paseando por todos estos lugares de Sídney te darás cuenta de que existe una gran multiculturalidad. Aunque debo decir que para mí lo mejor de esta ciudad son los conciertos en plena calle, donde se puede palpar una cultura musical que es mezcla de muchos lugares, a la vez que disfrutar de un ambiente bohemio y desenfadado, abierto de mente.

¿Dónde cambio moneda en Sídney?

La moneda en curso en Australia es el dólar australiano y te resultará sencillo hacerte con ella en cualquiera de las 21 oficinas con las que cuenta Global Exchange en el Aeropuerto Internacional de Sídney.

Además, vivas donde vivas, si viajas a esta ciudad, podrás reservar tus dólares australianos en su web, con un 50% de descuento sobre el margen de cambio.

Web de Global Exchange Australia

Y si ya estás allí o planeas cambiar dinero a tu llegada (o a tu vuelta a casa), aquí te lo ponemos más fácil con un descuento del 15% sobre el margen aplicado a tu cambio en nuestras oficinas en Australia. Para beneficiarte de este descuento, imprime y recorta este cupón y comienza tu viaje con una pequeña alegría.

Celia López



Autora de “Quaderns de bitàcola”, un blog sobre una vuelta al mundo y otros viajes por los cinco continentes. Con la experiencia de más de setenta países visitados, me gusta escribir información práctica de los destinos, guías de viaje y describir las sensaciones de los lugares en los que he estado para que cualquier persona pueda planificar su viaje por libre. Mi gran hobbie es viajar y mi lema es: “No me conformo con que me lo expliquen, quiero conocerlo con mis propios ojos”.